Velcro y Teflón

Jan. 21, 2009 | Author: Sam Donaldson

Igual que la mayoría de estadounidenses, me encuentro atrapado por la emoción del nuevo gobierno y la esperanza de que nuestro nuevo presidente guíe bien nuestro país. Uno de los temas en los que me concentro, por supuesto, es su posición con respecto al cuidado de la salud, particularmente el cuidado de la salud del comportamiento. El presidente Obama tiene un buen record como defensor de la salud mental y ha sido fuerte partidario, a la par de la industria de cuidados bajo administración, de la creación de la paridad, es decir beneficios equivalentes para la salud mental y el tratamiento de padecimientos por abuso de substancias en todos los seguros de la salud. Me pregunto si al lector le sorprende que la industria de cuidados bajo administración, como mencioné en la frase anterior, es también una gran defensora y partidaria de la ley de paridad recientemente aprobada por el congreso.

Yo, también, estoy muy preocupado por el hecho de que 40 millones de Estadounidenses o más al presente no cuentan con una adecuada cobertura para cuidado de la salud. Nadie que conozco está en desacuerdo que debemos hacer esto una prioridad para garantizar que cada quien en este país cuente con cuidado de la salud accesible y de alta calidad. Lo que me preocupa es la dirección que el país podría tomar en respuesta a tal problema. Claramente existe la creencia de que las compañías con fines de lucro están “sacando dinero del sistema de cuidados para la salud”.Debo decir que trabajar para una compañía de cuidados bajo administración es como usar un traje de Velcro todo el tiempo. Si es negativo y alguien lo expresa o lo escribe acerca de los cuidados bajo administración, entonces “por supuesto que debe ser cierto”. Todo lo negativo simplemente se nos pega sin importar los hechos o los datos. Por el contrario, si se trata de una compañía sin fines de lucro, es como si tuviera un traje de Teflón, ya que las acusaciones sobre desperdicio o malos gastos raramente, si acaso, se le pegan. Yo lo sé, porque he trabajado tanto para entidades de cuidado de la salud con fines y sin fines de lucro.

Para comenzar, “sin fines de lucro” es simplemente un código distinto para fines de impuestos por el IRS. No significa que las sin fines de lucro gasten todo el dinero en costos para el cuidado de la salud, ni que no hacen mucho dinero. Basta mirar, (cuando es posible atisbar los reportes financieros de las sin fines de lucro, ya que no están obligadas a mostrarlos, ni ellas los hacen públicos), algunas de las grandes reservas de los sistemas de salud médica y del comportamiento con que cuentan algunas de estas gigantes compañías sin fines de lucro. Segundo desafío a cualquier persona a que encuentre una industria que esté MÁS regulada que la del cuidado de la salud con fines de lucro. El escrutinio y la vigilancia simplemente no existen para las sin fines de lucro. En contraste nuestra compañía matriz revela públicamente sus reportes financieros a intervalos regulares y recibe vigilancia detallada por parte de agencias como SEC y Sarbanes-Oxley. Nuestra industria está tan regulada que hasta el tamaño y el tipo de letra de alguna de la información que enviamos a nuestros miembros está prescrita por la ley. En tercer lugar, pagamos impuestos, no sólo al sistema federal, el mismo sistema que paga por el cuidado de la salud pública, sino que también de forma local a los estados y las comunidades en donde operamos.

Y finalmente, ¿es verdad que debido al lucro, las compañías con fines de lucro sacan más dinero del sistema y son menos eficientes? Un informe recientemente emitido por McKinsey Global Institute en diciembre de 2008 reporta que los costos de EE.UU. por administración y seguro de la salud representan el 7% de los gastos en general.Y al excluir los seguros privados pagados por los empleadores y mirar a los costos administrativos del sistema financiado públicamente (Medicare y Medicaid) nos encontramos en el 6% del gasto general.* En otras palabras, 94 centavos de cada dólar se gastan en la entrega y tratamiento del cuidado de la salud. Otros países gastan cerca del 4% pero esos planes gubernamentales limitan severamente las opciones sobre cuándo y adónde se puede ver a un proveedor de cuidado de la salud, qué medicamentos se pueden tomar, a qué procedimientos y a qué pruebas se tiene acceso, etc.

No estoy tratando de decir que no debemos intentar reducir costos, ni que todas las sin fines de lucro son derrochadoras y no pueden ser justificables como las con fines de lucro. Simplemente desearía que ya no se pintara a las compañías de cuidado de la salud tanto con fines como sin fines de lucro con los colores que siempre se les pinta. Bajo este nuevo gobierno espero ver un público estadounidense más informado, que sopese todos los hechos, los datos y que no se deje ir por rumores de diez segundos acerca de los pecados de las compañías de cuidado de la salud con fines de lucro. Espero ver el mismo escrutinio que se aplica a las entidades para cuidado de la salud sin fines de lucro aplicado a aquellas con fines de lucro.

¡Es hora de ponerme mi traje de Velcro y de regresar a trabajar!

*”Accounting for the cost of US health care: A new look at why Americans spend more” (Recuento de los costos del cuidado de la salud en EE.UU.: Una nueva mirada a las razones por qué los estadounidenses gastan más), diciembre de 2008, McKinsey Global Institute

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